El Camino

domingo, 25 de agosto de 2013
Seguí caminando descalza por aquel camino, sin rumbo fijo, desorientada y sin apenas aliento. Llevaba meses caminando, incluso años, ya había perdido la cuenta. A mitad de camino me topé con una anciana tendida en el suelo. 
-¿Qué le ocurre señora?-le dije preocupada.
No me respondió, sólo sonreía. Miró hacia el horizonte y fue entonces cuando su boca decidió hablar muy calmadamente, sin perder la sonrisa. 
-No pasa nada joven, en cambio a ti veo que sí te pasa algo.-me dijo compasiva.
Miré hacia el suelo, recordé por qué estaba justo en ese momento caminando, por qué mis pies sangraban tratando de encontrar un destino. 
-¿La buscas a ella verdad?-me preguntó.
-En efecto, llevo años buscándola, aún recuerdo su sonrisa antes de marchar, tengo grabadas sus palabras en mi mente, ¿Pero usted cómo sabe eso?-le dije sorprendida.
-Llevo años aquí sentada y no la he visto, a veces es mejor retroceder y no perder el tiempo, eres demasiado joven para gastar segundos. Date la vuelta anda, mira todo lo que estás perdiendo por seguir andando.-dijo la anciana con lágrimas en sus ojos. 
Sin más, la mujer desapareció del camino dejándome totalmente sola, no dejó más rastro que su consejo. En la vida cada uno tiene su camino, a veces coincidimos con lo esperado, otras no. Yo definitivamente coincidí con lo esperado a momento de haberme detenido y observa todo lo bueno que había a mi alrededor.  

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