miércoles, 18 de junio de 2014
Es curioso cómo la mente humana organiza y archiva a las personas que provocan recuerdos encerrados a modo de objetos en un cajón. Del mismo modo en que abrimos un cajón para descubrir lo buscado entre otros objetos, la mente humana realiza una selección de buenos y malos recuerdos cuando la persona que vemos es conocida. En el preciso instante en que conectamos con la otra persona, nuestra mente inconscientemente recrea imágenes de momentos vividos, esos objetos en el cajón. La pregunta es, ¿Qué es lo que realmente da conexión a esas dos personas? La respuesta quizá sería un balance positivo recordando sólo lo bueno y erradicando lo negativo, puesto que en la mente sólo promueve rencor en ocasiones, negatividad que conlleva muchos errores y arrepentimientos de algo que quizá era más fácil de lo que parecía.

Cynthia Mosate



Armaduras que protegen sentimientos enjaulados, donde los pájaros ya no anidan. Sólo son las últimas notas de una melodía que se oye lejana, tenue, perdiéndose por cada rincón entre la brisa de tu piel. Mi última sonrisa se va perdiendo en el horizonte, junto a cada acorde. Se petrifica y se torna hielo. Frío. Ahora busca el espejo más viejo que encuentres y mírate. ¿Dime, qué ves? Sólo es un espejismo. No hay nada de lo que fuiste ni de lo que crees ser. Dibujo surcos en la arena para olvidar mis huellas y alzo la vista para perderme, cobijándome con cada ola, escapando como el viento entre mis manos. Las palabras yacen en burbujas de cristal. Frágil. Sin tiempo a ser pisadas latiendo enormemente, otras veces a penas sin pulso.